No oí la ya famosa edición del programa Clarín de RNE en el que se concedía la Oreja de Oro 2011, tras cochambrosa campaña interesada dando la murga y que a mi manera de ver ha perjudicado al promocionado ("yo ya he votado a David Mora, ¿y tú?") porque tuve una cena fuera de casa (*).
Asunto personal, cuestión de preferencias: no me gusta José María Manzanares por razones varias aunque reconocer debo que con la espada es el mejor que servidora ha visto. Soy talavantista en segundo grado, y reniego de David Mora, como torero y si lo lectores desean entramos en debate, sobre todo después de que se le "fuera" uno de los toros de la temporada en Madrid, Cascabel, de Juan Ignacio Pérez-Tabernero, de consagración el ejemplar charro procedente de Linejo.
Pero ya puestos y como el pugilato radiofónico organizado entre dos toreros muy parecidos aunque con diferencias notables ha tenido al personal del cuerno entretenido un rato, únicamente me queda desde mi posición rogar a los empresarios, Eduardo Canorea por delante, que organicen un mano a mano entre los ganadores en un par de plaza importantes, Sevilla para empezar y luego Madrid y a ver qué pasa, y lo que pasaría está muy claro para la manera de ver de la que firma
¿Que no le encaja a los empresarios un mano a mano Manzanares-Mora en los enclaves citados por la razones que sean y ellos sabrá? Pues aprovechando el jueguecito radiofónico y su absurdo dispositivo que hagan terna, metan en el cartel a Talavante, tercer clasificado, paseen la terna por toda España y parte del extranjero y a verse las caras en los patios de cuadrilla como perros unos a otros se ha dicho, que es lo clásico.
¿Que tampoco les encaja? En ese caso José María Manzanares está obligado a exigir en las ferias gordas a David Mora acartelado con él, a lo Antonio Ordóñez al que la casa alicantina tiene por bandera, y a comérselo con patatas se ha dicho o de lo contrario me hago de David Mora incondicional, sin más remedio y a mi pesar.
(*) En la cena acompañé a cinco periodistas de los puestos puestísimos, hablamos de cómo está la profesión en la especialidad de toros y para eso fue precisamente para lo que nos reunimos, incluidos los grimosos fotógrafos actuales, y llegué a casa asqueada, exactamente igual que si me hubieran pegado una paliza, horrorizada, he dormido mal y hasta he tenido pesadillas.
Señores aficionados, pillen: para tuneleros hoy día ni banderilleros ni pollas en vinagre, con perdón, para tuneleros y salvo las excepciones lógicas de las tribunas de siempre, los periodistas de toros y apelo de urgencia a los profesionales situados en las alturas del Poder con una simple pregunta, ¿cuándo van a decidirse ustedes a limpiar esto de abajo a arriba y a poner a cada uno en su sitio por el bien de todos?
Y otra, aprovechando que el Tormes pasa por Salamanca, ¿se imagina la afición al arrogante Luis Miguel Dominguín, por ejemplo, candoroso el Patas, siendo entrevistado tras la brega recibida por tierra, mar y aire, y otros twitter and facebook, tal que se prestó el contemporizador Manzanas?
Pues eso.